Hay enanas blancas que parecerían verdes, rosas o moradas si pudiéramos verlas de cerca, pero la mayoría tienen una apariencia próxima al blanco. El nuevo estudio no calcula de qué color será el futuro resto del Sol. Esa última frase evita convertir un descubrimiento sobre otras estrellas en una predicción sobre nuestro sistema solar.
Solar System Live muestra el Sol y los planetas en su configuración actual. La investigación publicada en RAS Techniques and Instruments plantea otra pregunta: si pudiéramos distinguir el disco de distintas enanas blancas, ¿qué color percibiríamos? Comparar ambas perspectivas ayuda a entender qué revela el color y dónde termina lo que sabemos.
¿Son blancas la mayoría de las enanas blancas?
Sí, según la muestra cercana examinada por los investigadores. Calcularon los colores de 152 enanas blancas situadas a menos de 20 pársecs del Sol. Cinco se apartaron claramente del patrón habitual: dos resultaron amarillas y tres rosas. Entre las restantes, la temperatura de color mediana fue de unos 6.800 kelvin, asociada a una apariencia casi blanca. Los datos y el criterio de comparación están en el estudio original.
El nombre de esta clase de estrella describe un remanente, no una pintura uniforme para todos sus miembros. También importa cómo se obtuvo el resultado: el equipo partió de espectros y modelos de atmósferas para estimar la percepción del ojo humano. No se trata de fotografías de discos estelares verdes o rosas vistos directamente. La Universidad de Warwick señala que ninguna enana blanca está lo bastante cerca para apreciar así su color a simple vista.
¿Cómo puede parecer verde una estrella?
La luz emitida y la luz que logra atravesar una atmósfera no tienen por qué presentar la misma mezcla de colores. En ciertas enanas blancas frías, las condiciones de la atmósfera hacen que algunos elementos absorban amplias zonas del espectro visible. El artículo científico relaciona ejemplos rosas y morados con carbono; también estudia enanas blancas cuyos elementos atmosféricos proceden de restos rocosos de antiguos sistemas planetarios.
Un caso destacado es WD J1330+6435. Los autores calculan para ella un tono verde debido, entre otros efectos, a la absorción asociada al sodio y al calcio. Añaden una cautela concreta: su espectro es algo ruidoso y el tono exacto podría variar. «Verde» describe aquí una apariencia calculada a partir de la luz, no una observación visual de su superficie desde la Tierra.
| Referencia | Dato respaldado | Límite de la comparación | |---|---|---| | El Sol en Solar System Live | Es la estrella del sistema planetario que podemos explorar hoy. | La vista no representa su futura atmósfera como enana blanca. | | La muestra cercana | Predominan los colores cercanos al blanco. | Su valor mediano no predice el color del futuro Sol. | | WD J1330+6435 | Su espectro y su modelo permiten calcular un tono verde. | Un caso particular no fija el aspecto de todas las enanas blancas. | | Los ejemplos rosas | Su composición atmosférica altera los colores calculados. | Enfriarse no convierte necesariamente una estrella en rosa. |
¿Qué relación tiene el hallazgo con el futuro del Sol?
La NASA explica que el Sol pasará por una fase de gigante roja, expulsará sus capas exteriores y dejará una enana blanca. Así, estudiar estos remanentes sí nos ayuda a formular preguntas sobre el destino de nuestra estrella. Pero el trabajo sobre colores no sigue la evolución química concreta del Sol ni determina cómo se verá su resto.
La conexión con los planetas es más interesante que asignarle un color imaginario al futuro. Algunas enanas blancas presentan en su atmósfera huellas de material rocoso. Nuestro artículo sobre un posible planeta de segunda generación muestra otra investigación que interpreta señales de una enana blanca para estudiar lo que podría haber a su alrededor. El texto sobre el cometa 67P visto de cerca permite, por su parte, examinar un cuerpo pequeño de nuestro sistema solar; no lo vincula con ninguna estrella de este estudio.
Abre Solar System Live en español y sitúa el Sol entre las órbitas planetarias. Después mira los ejemplos del trabajo científico preguntándote qué atmósfera produjo cada color. Esa comparación distingue el sistema que podemos representar hoy de los remanentes que nos ayudan a investigar su posible futuro.